
una gran tormenta
el barco, cual poseído por el demonio
sube, baja y se tambalea en el vasto mar
descontrolado
viento que golpea con furia
todos intentan aferrarse al barco
miedo, desconcierto en sus ojos temerosos
que no hacen mas que pedir piedad
al dios de los mares,
a la fuerza divina
que parece castigarlos
por todos los pecados cometidos,
arrepentimiento
miradas que se elevan al cielo
esperanza de que vuelva la calma, en algunos
resignación a la cercana muerte, en otros
las nubes oscuras, que todo lo cubren
olas que azotan sin compasión
todos son iguales ahora, indefensos ante la furia del mar
la lluvia cae sobre todos
no se puede hacer otra cosa que soportar un poco mas
aguantar aferrados a la resistente nave
esperar que la tormenta acabe
para volver a ver el sol
cuando las nubes se hayan ido